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jueves, 3 de diciembre de 2020

Un cuento encantado contado en cuento

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A pedido de un saludo para los niños, en forma de respuesta nos envio un cuento contado por ella

El astronautoa del barrio de Silvia Schujer

 EL ASTRONAUTA DEL BARRIO

Les comparto un cuento. Se llama como el título de este post y pertenece a un libro de relatos breves, cuyo nombre es exactamente el de este cuento: El astronauta del barrio.
Todo esto, para contarles que el texto ya tiene como diez años (o más) y que -de algún modo-fue premonitorio. Díganme si no. .....
EL ASTRONAUTA DEL BARRIO
Apenas sonó el despertador, el señor Poquito Pérez saltó de la cama como un resorte. Se quedó un rato parado en el medio del cuarto y cuando creyó estar despierto , subió la persiana.
- Va a ser un día de sol – se dijo. Porque a través de la ventana vio que el cielo estaba celeste.
Pensando en el sol, el señor Poquito Pérez se pegó una ducha fresca y se vistió con ropa liviana: un pantaloncito corto, una remera de hilo y una gorra con visera. También preparó los anteojos negros, pero no se los puso hasta la hora de salir.
Antes de afeitarse prendió la radio y escuchó un informativo. Entre noticia y noticia, el locutor le recordó a la gente que esa mañana empezaba el invierno.
¡Pero si ya estamos en invierno! –se acordó el señor Poquito Pérez. Asi que, para no morirse de frío en la calle (a veces, aunque haya sol hace frío), además de lo que ya se había puesto, se calzó un buzo, un pañuelo de garganta, guantes y un par de medias de lana.
Después de afeitarse, el señor Poquito Perez fue a la cocina a preparse unos mates. Estaba desayunando cuando en eso miró la hora y recordó que no era domingo, que tenía que ir al trabajo. ¡Qué tonto! – se dijo. ¿Cómo voy a ir a trabajar con pantaloncitos cortos? Volvió entonces a su habitación y así nomás – para no perder tiempo- se puso unos pantalones largos arriba de los cortitos, el saco del traje arriba del buzo (y de la remera) y un par de zapatos sobre las medias de lana.
Antes de salir a la calle, el señor Poquito Perez volvió a mirar por la ventana y el celeste del cielo se había vuelto gris. No solo no había una hilacha de sol, sino que las nubes, gordísimas, parecían a punto de explotar.
Va a llover -comentó - Lo que me faltaba. Y para no mojarse, encima de lo que ya tenía, se puso una campera con capucha. Sobre la campera un piloto y sobre los zapatos -para no arruinarlos- un par de botas de goma.
Un poco incòmodo, el señor Poquito Perez abrió la puerta y salió de su casa.. Caminaba por la vereda tan despacio y endurecido que más de un vecino lo confundió con un astronauta. Y hasta tal punto parecía un astronauta que él mismo se convenció: cuando llegó a la parada, en vez de un colectivo tomó una nave espacial (una que pasaba por la esquina). Y tan bien lo trataron en la nave esa mañana que, en vez de ir al trabajo, el señor Poquito Pérez, se fue derecho a la Luna.
Y lo bien que lo pasó...

En el dia de la Tradicion de Silvia Schujer

 Enviado Por Silvia

 EN EL DÍA DE LA TRADICIÓN

- homenaje en oda-
PONCHO SOTRETA +
- vida y muerte de un desorientao-
..
Aquí me pongo a cantar
con guitarra y pandereta
la verdadera historieta
de un hombre de la llanura
terco igual que una herradura
llamado Poncho Sotreta
..
Cantando habré de contar
su penosa biografía.
Comenzaré por el día
en que Poncho vino al mundo
y en un despiste profundo
a su mama…llamó tía.
..
Despistao ya de cuna
pasó su vida el paisano
creyendo primo al hermano
y agüelo a cualquier mortal
“Este crío no es normal”
lloró el tata a su marrano
..
Y por no verlo lo echó
de su rancho y su cabeza.
Con semejante tristeza
el Poncho hizo lo que pudo:
a su herida puso engrudo
y la cerró con torpeza.
..
Malaya el aprendizaje
que le tocó al infeliz
Corrió coneja y perdiz
aporreado en su galope
porque el Sotreta era miope
de los “ojo” y la nariz.
..
Ni los Santos milagrosos
acudieron en su ayuda
cuando muerto de hambre muda
clamó el Poncho avergonzado:
¡Si no como ya un asado
morderé mi carne cruda!
..
El Sotreta sin embargo
No `stante su desoriente
ante el bribón fue valiente
y por los indios, amado
Hasta el cacique Inti Mado
le tendió un plato caliente
..
Le dio refugio en su tienda
y en matrimonio a su hija
como quien da la sortija
al que no pide ni acecha
Le enseñó a usar arco y flecha
y lo apodó “vista fija”
..
El gaucho Poncho Sotreta
no soportó tanta suerte
y se enredó con la muerte
Viajaba a invitar a toda
su parentela a la boda
cuando sintió un dolor fuerte
..
Un dolor hecho de bala
que abrió en su espalda un boquete
Pues borracho, el Cabo Nete
le disparó sin piedad
¡qué espantosa autoridad
con tanta copa y copete!
..
Y aquí se acaba mi canto
que irá del llano a la estepa
para que tuito se sepa
del hombre del que he hablao
Sotreta, el desorientao
un gaucho de pura cepa
+ Del libro "El muy Magnífico Felipe G. Rey", Randhom House.
La imagen puede contener: ‎texto que dice "‎EPÍLOGO Ya la noche y el silencio cubren todo con su manto. iPor fin se ha callao el canto! Bien se ocupa el picaflor que el plomizo payador ahora duerma como un santo. MO 0000 عد 00‎"‎
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