jueves, 3 de diciembre de 2020

Ana Maria Shua, saludo a los docentes y niños de la escuela

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Mario Mendez, Saludo a los docentes y niños de dos escuelas

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Las Mascotas de Segundo grado A

 file:///C:/Users/nati/Downloads/LAS%20MASCOTAS%20DE%202%C2%B0A.pdf

10 de Noviembre, Dia de la Tradicion

file:///C:/Users/nati/Downloads/Dia%20de%20la%20Tradici%C3%B3n.pdf 

Contiene leyendas referidas al dia de la Tradicion y nuestros gauchos.

Cinco costumbres argentinas

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En el Día de la Tradición compartimos las cinco costumbres mas populares en la cultura argentina:

El asado

La gastronomía argentina se caracteriza por un ingrediente estrella: la carne, especialmente de vacuno, hasta el punto de ser uno de los países del mundo en los que más carne se consume. Las recetas están influenciadas por las cocinas criolla, italiana y española y el plato estrella es la parrillada, que son varios trozos de carne asada. Todas las casas suelen tener sus propios parrilleros para poder cocinar la carne a la brasa.

El dulce de leche

El dulce de leche es para algunos un postre y para otros una especie de mermelada de color marrón, hecho de azúcar y leche. Se utiliza mucho en la repostería, como relleno o cobertura de tortas. La receta original era leche y azúcar revuelta y cocinada hasta perder el aspecto líquido. Para los argentinos es un alimento infaltable que suele acompañar manjares de la cocina.

El tango

Es la infusión típica realizada con yerba y agua caliente. Es una de las costumbres más importantes para todos los argentinos. Ir al hogar de un familiar o amigo y poner la pava para cebar mates es lo más normal del mundo en nuestro país. Se toma en cualquier momento, cuando hace calor, cuando hace frío, cuando se está solo, durante la noche, a la mañana, con desconocidos, mientras se charla... Un mate no es sólo una simple infusión y nada más, es la necesidad de compartir con otros, de invitar, de dialogar, de respetar, de reír.

El mate

Es uno de los bailes tradicionales argentinos. A diferencia del folclore, el tango es una danza más urbana que se baile de a dos, en pareja. Es un baile sensual y pasional de característicos movimientos que pueden ser desde suaves a más fuerte. El tango es una tradición, que si bien en la actualidad no es muy escuchada por los jóvenes, tenemos el placer de conocerlo gracias a nuestros abuelos y padres. Dos de los cantantes más importantes de tango fueron Carlos Gardel y Julio Sosa.

El fútbol

Es otra de las grandes pasiones de los argentinos. Según las estadísticas, nueve de cada diez habitantes declara ser seguidor de algún equipo. Muchos de sus estadios tienen la categoría de históricos para los aficionados al deporte y forman parte de los circuitos turísticos más importantes del país. Con dos mundiales y 14 Copas de América a sus espaldas, su selección es una de las más galardonadas del mundo. 

Quejidos sobre el tejado Silvia Schujer, regalo para primer grado

 QUEJIDOS SOBRE EL TEJADO

Les voy a contar la historia de un gato desesperado (malhablado) que por las noches tejía quejidos sobre el tejado Un perro de esa vereda con siete razas en una (perruna) miraba tejer al gato y le ladraba a la luna Un día muy aturdida la luna le envió un rayo (al gallo) a ver si con su experiencia organizaba un ensayo. Del único gallinero que había en el caserío (baldío) la voz del gallo asomó Para sumarse a aquel trío. Un grillo que no cantaba pero que andaba despierto (por cierto) preguntó por el origen del espantoso concierto. Le contestó un búho sabio arqueando un poco las cejas (añejas) que el trío desafinado provenía de unas tejas. El búho hablaba en la rama de un árbol con cuatro nidos (dormidos) de pájaros que volaron trinando despavoridos Provocó tal batahola la pobre luna aquel día que, urgida, se disculpó con la noche y adelantó su partida. (Como se imaginarán Ante tanta algarabía Se hizo antes de día

Un cuento encantado contado en cuento

 https://www.facebook.com/108591230770028/videos/261973161710607

A pedido de un saludo para los niños, en forma de respuesta nos envio un cuento contado por ella

El astronautoa del barrio de Silvia Schujer

 EL ASTRONAUTA DEL BARRIO

Les comparto un cuento. Se llama como el título de este post y pertenece a un libro de relatos breves, cuyo nombre es exactamente el de este cuento: El astronauta del barrio.
Todo esto, para contarles que el texto ya tiene como diez años (o más) y que -de algún modo-fue premonitorio. Díganme si no. .....
EL ASTRONAUTA DEL BARRIO
Apenas sonó el despertador, el señor Poquito Pérez saltó de la cama como un resorte. Se quedó un rato parado en el medio del cuarto y cuando creyó estar despierto , subió la persiana.
- Va a ser un día de sol – se dijo. Porque a través de la ventana vio que el cielo estaba celeste.
Pensando en el sol, el señor Poquito Pérez se pegó una ducha fresca y se vistió con ropa liviana: un pantaloncito corto, una remera de hilo y una gorra con visera. También preparó los anteojos negros, pero no se los puso hasta la hora de salir.
Antes de afeitarse prendió la radio y escuchó un informativo. Entre noticia y noticia, el locutor le recordó a la gente que esa mañana empezaba el invierno.
¡Pero si ya estamos en invierno! –se acordó el señor Poquito Pérez. Asi que, para no morirse de frío en la calle (a veces, aunque haya sol hace frío), además de lo que ya se había puesto, se calzó un buzo, un pañuelo de garganta, guantes y un par de medias de lana.
Después de afeitarse, el señor Poquito Perez fue a la cocina a preparse unos mates. Estaba desayunando cuando en eso miró la hora y recordó que no era domingo, que tenía que ir al trabajo. ¡Qué tonto! – se dijo. ¿Cómo voy a ir a trabajar con pantaloncitos cortos? Volvió entonces a su habitación y así nomás – para no perder tiempo- se puso unos pantalones largos arriba de los cortitos, el saco del traje arriba del buzo (y de la remera) y un par de zapatos sobre las medias de lana.
Antes de salir a la calle, el señor Poquito Perez volvió a mirar por la ventana y el celeste del cielo se había vuelto gris. No solo no había una hilacha de sol, sino que las nubes, gordísimas, parecían a punto de explotar.
Va a llover -comentó - Lo que me faltaba. Y para no mojarse, encima de lo que ya tenía, se puso una campera con capucha. Sobre la campera un piloto y sobre los zapatos -para no arruinarlos- un par de botas de goma.
Un poco incòmodo, el señor Poquito Perez abrió la puerta y salió de su casa.. Caminaba por la vereda tan despacio y endurecido que más de un vecino lo confundió con un astronauta. Y hasta tal punto parecía un astronauta que él mismo se convenció: cuando llegó a la parada, en vez de un colectivo tomó una nave espacial (una que pasaba por la esquina). Y tan bien lo trataron en la nave esa mañana que, en vez de ir al trabajo, el señor Poquito Pérez, se fue derecho a la Luna.
Y lo bien que lo pasó...

En el dia de la Tradicion de Silvia Schujer

 Enviado Por Silvia

 EN EL DÍA DE LA TRADICIÓN

- homenaje en oda-
PONCHO SOTRETA +
- vida y muerte de un desorientao-
..
Aquí me pongo a cantar
con guitarra y pandereta
la verdadera historieta
de un hombre de la llanura
terco igual que una herradura
llamado Poncho Sotreta
..
Cantando habré de contar
su penosa biografía.
Comenzaré por el día
en que Poncho vino al mundo
y en un despiste profundo
a su mama…llamó tía.
..
Despistao ya de cuna
pasó su vida el paisano
creyendo primo al hermano
y agüelo a cualquier mortal
“Este crío no es normal”
lloró el tata a su marrano
..
Y por no verlo lo echó
de su rancho y su cabeza.
Con semejante tristeza
el Poncho hizo lo que pudo:
a su herida puso engrudo
y la cerró con torpeza.
..
Malaya el aprendizaje
que le tocó al infeliz
Corrió coneja y perdiz
aporreado en su galope
porque el Sotreta era miope
de los “ojo” y la nariz.
..
Ni los Santos milagrosos
acudieron en su ayuda
cuando muerto de hambre muda
clamó el Poncho avergonzado:
¡Si no como ya un asado
morderé mi carne cruda!
..
El Sotreta sin embargo
No `stante su desoriente
ante el bribón fue valiente
y por los indios, amado
Hasta el cacique Inti Mado
le tendió un plato caliente
..
Le dio refugio en su tienda
y en matrimonio a su hija
como quien da la sortija
al que no pide ni acecha
Le enseñó a usar arco y flecha
y lo apodó “vista fija”
..
El gaucho Poncho Sotreta
no soportó tanta suerte
y se enredó con la muerte
Viajaba a invitar a toda
su parentela a la boda
cuando sintió un dolor fuerte
..
Un dolor hecho de bala
que abrió en su espalda un boquete
Pues borracho, el Cabo Nete
le disparó sin piedad
¡qué espantosa autoridad
con tanta copa y copete!
..
Y aquí se acaba mi canto
que irá del llano a la estepa
para que tuito se sepa
del hombre del que he hablao
Sotreta, el desorientao
un gaucho de pura cepa
+ Del libro "El muy Magnífico Felipe G. Rey", Randhom House.
La imagen puede contener: ‎texto que dice "‎EPÍLOGO Ya la noche y el silencio cubren todo con su manto. iPor fin se ha callao el canto! Bien se ocupa el picaflor que el plomizo payador ahora duerma como un santo. MO 0000 عد 00‎"‎
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Adivinanzas de animales

https://www.mundoprimaria.com/adivinanzas-infantiles-cortas/adivinanzas-de-animales 

Adivinanzas

Trabajamos con segundo grado A

 file:///C:/Users/nati/Downloads/8%20Adivinanzas%20de%20animales%20(1).pdf

Leyenda del bicho come ruidos de Silvia Schujer

 Cuando llegó no era más grande que una hormiga. Invisible, sí, pero una hormiga. Y entró sacando pecho como si fuera a comerse el mundo.


Dicen que se metió en el barrio como pancho por su casa. Como ciudadano ilustre.

Que empezó el atracón por lo más grande: por la calle principal a la hora en que los autos, la gente y los oficios parecen tener cuerda para rato.

Que se tragó las sirenas, dicen. Las bocinas, el ronroneo de los motores, las frenadas de los colectivos y el estornudo de un canillita.


Que se metió en los bares y tragó mesa por mesa el tintineo de las tazas, el murmullo de las conversaciones y la melodía de un afilador que se coló por la ventana.

Que así fue como en un santiamén y sin que nadie hasta entonces supiera de su existencia, el bicho comerruidos cobró el tamaño de un gato.

Que apenas satisfecho con los ruidos de la calle, fue a las fábricas más grandes de la zona. A comerse el traqueteo de las máquinas como si fuera un postre. Y, con el ruido, a las máquinas mismas que dejaban de moverse por el susto (o porque ninguna máquina se mueve si no suena).

Que tragó todas las quejas, pataleos, silbatinas y protestas de la gente que quedaba sin trabajo.

Que engordó más de cien kilos ese día y, al siguiente, fue a buscar nuevos manjares: los clap clap de unos aplausos le encantaron, según dicen.

Probó el ufa de la bronca. Los ja ja ja de la risa. El chuic de los besos. El glub de las burbujas. El snif de la pena.

Cuentan que una mañana se comió el canto de los pájaros. Dicen que no le gustó. Esa misma tarde, el silbido del viento. Truenos. El repiqueteo de las gotas de lluvia al chocar contra el piso. El chapoteo de los sapos en un charco. Grillos en concierto a la hora de cenar...

Y que así pasó una semana, cuentan. Dos. Tres. Cuatro. Hasta que el tamaño del bicho sólo pudo compararse con el del silencio, lo único que también había crecido desmesuradamente en el barrio.

Cuentan que para ese entonces los vecinos se reunían a charlar en las esquinas y cuando menos se lo esperaban el bicho comerruidos les deglutía las voces.

Que trataban de aprender a tocar cualquier instrumento con tal de recuperar la música —que no sabían ni cómo ni cuándo habían perdido— y que el bicho comerruidos se devoraba las notas como galletitas.

Que a veces pateaban tachos de basura en las veredas o pataleaban un poco para escucharse los pasos, pero el bicho comerruidos se hacia un festín con estas cosas y se lo comía todo. Hasta los suspiros si se le daba la gana.

Que así fueron pasando muchos años, según dicen.


Que hubo más de treinta mil razones por las cuales el bicho comerruidos, a pesar de ser invisible, un día fue descubierto por la gente y que, de todas maneras, no fue descubrirlo lo que cambió las cosas.

Dicen que fue una mañana. Cuando muerto de hambre por el silencio, que él mismo había instaurado, el bicho come ruidos oyó un grito. El grito más agudo que jamás había oído.

Dicen que se estremeció de alegría. Que le volvieron los colores a la cara. Que para saborear mejor el manjar que se le ofrecía se encaminó al lugar de los hechos.

Y que a medida que se iba acercando, el chillido se hacía más audible hasta convertirse en lo que verdaderamente resultó que era: un alarido descomunal con palabra incluida y todo.

"¡¡¡SILENCIO!!!", dicen que fue el grito que sonó por segunda vez en el aula de un quinto grado A, en el preciso instante en que el bicho comerruido se colaba invisiblemente por la ventana y, desde la O a la S, se devoraba el banquete.

"¡SILENCIO, SEÑORES!", dicen que volvió a sonar estrepitosamente en el aula antes de que el bicho pudiera tragarse el "silencio" anterior; ese que la maestra que había gritado con tanto entusiasmo a los alumno que no le prestaban atención.

Y que de glotón, nomas, de atolondrado, el monstruo no terminó de tragar uno, cuando trató de devorarse el siguiente con la boca llena y con tanta mala suerte (para él), que se atragantó hasta sentir que los ojos se le salían de las órbitas como dos huevos duros.

Cuenta esta leyenda que el bicho comerruidos empezó a toser y a toser como un descocido y que, como si en verdad se fuera descociendo se le empezaron a escapar del cuerpo todos los ruidos que había acumulado desde su llegada al barrio: voces, estornudos, chapoteos, bocinazos...

Que, como era natural, todas aquellas armonías liberadas se fueron esparciendo por el aula mientras los chicos se dedicaban a atraparlas, a meter las que podían en los bolsillos, en las cartucheras o en los tanques de la birome. Divertidísimos. Sin tener la menor idea de que en ese momento un monstruo se desinflaba para siempre.

Porque así es como cuentan en mi barrio que el bicho come ruidos cayó en desgracia. Derrotado por un grupo de alumnos que, aprovechando la ocasión, se apropió de una increíble variedad de sonoridades. Un barullo —a veces insoportable— que desde entonces cada uno saca del bolsillo para entretenerse cuando una clase le resulta aburrida, plomiza, interminable, insípida, incolora y esas cosas.




FIN ✿◕‿◕✿