Les damos la bienvenida al blog de la Biblioteca de la Escuela Nº16 del Distrito Escolar Nº19. Nos llena de alegría tener este espacio para compartir con ustedes nuestro trabajo diario.
jueves, 3 de diciembre de 2020
10 de Noviembre, Dia de la Tradicion
file:///C:/Users/nati/Downloads/Dia%20de%20la%20Tradici%C3%B3n.pdf
Contiene leyendas referidas al dia de la Tradicion y nuestros gauchos.
Cinco costumbres argentinas
46
En el Día de la Tradición compartimos las cinco costumbres mas populares en la cultura argentina:
El asado
La gastronomía argentina se caracteriza por un ingrediente estrella: la carne, especialmente de vacuno, hasta el punto de ser uno de los países del mundo en los que más carne se consume. Las recetas están influenciadas por las cocinas criolla, italiana y española y el plato estrella es la parrillada, que son varios trozos de carne asada. Todas las casas suelen tener sus propios parrilleros para poder cocinar la carne a la brasa.
El dulce de leche
El dulce de leche es para algunos un postre y para otros una especie de mermelada de color marrón, hecho de azúcar y leche. Se utiliza mucho en la repostería, como relleno o cobertura de tortas. La receta original era leche y azúcar revuelta y cocinada hasta perder el aspecto líquido. Para los argentinos es un alimento infaltable que suele acompañar manjares de la cocina.
El tango
Es la infusión típica realizada con yerba y agua caliente. Es una de las costumbres más importantes para todos los argentinos. Ir al hogar de un familiar o amigo y poner la pava para cebar mates es lo más normal del mundo en nuestro país. Se toma en cualquier momento, cuando hace calor, cuando hace frío, cuando se está solo, durante la noche, a la mañana, con desconocidos, mientras se charla... Un mate no es sólo una simple infusión y nada más, es la necesidad de compartir con otros, de invitar, de dialogar, de respetar, de reír.
El mate
Es uno de los bailes tradicionales argentinos. A diferencia del folclore, el tango es una danza más urbana que se baile de a dos, en pareja. Es un baile sensual y pasional de característicos movimientos que pueden ser desde suaves a más fuerte. El tango es una tradición, que si bien en la actualidad no es muy escuchada por los jóvenes, tenemos el placer de conocerlo gracias a nuestros abuelos y padres. Dos de los cantantes más importantes de tango fueron Carlos Gardel y Julio Sosa.
El fútbol
Es otra de las grandes pasiones de los argentinos. Según las estadísticas, nueve de cada diez habitantes declara ser seguidor de algún equipo. Muchos de sus estadios tienen la categoría de históricos para los aficionados al deporte y forman parte de los circuitos turísticos más importantes del país. Con dos mundiales y 14 Copas de América a sus espaldas, su selección es una de las más galardonadas del mundo.
Quejidos sobre el tejado Silvia Schujer, regalo para primer grado
QUEJIDOS SOBRE EL TEJADO
Les voy a contar la historia de un gato desesperado (malhablado) que por las noches tejía quejidos sobre el tejado Un perro de esa vereda con siete razas en una (perruna) miraba tejer al gato y le ladraba a la luna Un día muy aturdida la luna le envió un rayo (al gallo) a ver si con su experiencia organizaba un ensayo. Del único gallinero que había en el caserío (baldío) la voz del gallo asomó Para sumarse a aquel trío. Un grillo que no cantaba pero que andaba despierto (por cierto) preguntó por el origen del espantoso concierto. Le contestó un búho sabio arqueando un poco las cejas (añejas) que el trío desafinado provenía de unas tejas. El búho hablaba en la rama de un árbol con cuatro nidos (dormidos) de pájaros que volaron trinando despavoridos Provocó tal batahola la pobre luna aquel día que, urgida, se disculpó con la noche y adelantó su partida. (Como se imaginarán Ante tanta algarabía Se hizo antes de díaUn cuento encantado contado en cuento
https://www.facebook.com/108591230770028/videos/261973161710607
A pedido de un saludo para los niños, en forma de respuesta nos envio un cuento contado por ella
El astronautoa del barrio de Silvia Schujer
EL ASTRONAUTA DEL BARRIO
En el dia de la Tradicion de Silvia Schujer
Enviado Por Silvia
EN EL DÍA DE LA TRADICIÓN
Adivinanzas
Trabajamos con segundo grado A
file:///C:/Users/nati/Downloads/8%20Adivinanzas%20de%20animales%20(1).pdf
Leyenda del bicho come ruidos de Silvia Schujer
Cuando llegó no era más grande que una hormiga. Invisible, sí, pero una hormiga. Y entró sacando pecho como si fuera a comerse el mundo.
Dicen que se metió en el barrio como pancho por su casa. Como ciudadano ilustre.
Que empezó el atracón por lo más grande: por la calle principal a la hora en que los autos, la gente y los oficios parecen tener cuerda para rato.
Que se tragó las sirenas, dicen. Las bocinas, el ronroneo de los motores, las frenadas de los colectivos y el estornudo de un canillita.
Que se metió en los bares y tragó mesa por mesa el tintineo de las tazas, el murmullo de las conversaciones y la melodía de un afilador que se coló por la ventana.
Que así fue como en un santiamén y sin que nadie hasta entonces supiera de su existencia, el bicho comerruidos cobró el tamaño de un gato.
Que apenas satisfecho con los ruidos de la calle, fue a las fábricas más grandes de la zona. A comerse el traqueteo de las máquinas como si fuera un postre. Y, con el ruido, a las máquinas mismas que dejaban de moverse por el susto (o porque ninguna máquina se mueve si no suena).
Que tragó todas las quejas, pataleos, silbatinas y protestas de la gente que quedaba sin trabajo.
Que engordó más de cien kilos ese día y, al siguiente, fue a buscar nuevos manjares: los clap clap de unos aplausos le encantaron, según dicen.
Probó el ufa de la bronca. Los ja ja ja de la risa. El chuic de los besos. El glub de las burbujas. El snif de la pena.
Cuentan que una mañana se comió el canto de los pájaros. Dicen que no le gustó. Esa misma tarde, el silbido del viento. Truenos. El repiqueteo de las gotas de lluvia al chocar contra el piso. El chapoteo de los sapos en un charco. Grillos en concierto a la hora de cenar...
Y que así pasó una semana, cuentan. Dos. Tres. Cuatro. Hasta que el tamaño del bicho sólo pudo compararse con el del silencio, lo único que también había crecido desmesuradamente en el barrio.
Cuentan que para ese entonces los vecinos se reunían a charlar en las esquinas y cuando menos se lo esperaban el bicho comerruidos les deglutía las voces.
Que trataban de aprender a tocar cualquier instrumento con tal de recuperar la música —que no sabían ni cómo ni cuándo habían perdido— y que el bicho comerruidos se devoraba las notas como galletitas.
Que a veces pateaban tachos de basura en las veredas o pataleaban un poco para escucharse los pasos, pero el bicho comerruidos se hacia un festín con estas cosas y se lo comía todo. Hasta los suspiros si se le daba la gana.
Que así fueron pasando muchos años, según dicen.
Que hubo más de treinta mil razones por las cuales el bicho comerruidos, a pesar de ser invisible, un día fue descubierto por la gente y que, de todas maneras, no fue descubrirlo lo que cambió las cosas.
Dicen que fue una mañana. Cuando muerto de hambre por el silencio, que él mismo había instaurado, el bicho come ruidos oyó un grito. El grito más agudo que jamás había oído.
Dicen que se estremeció de alegría. Que le volvieron los colores a la cara. Que para saborear mejor el manjar que se le ofrecía se encaminó al lugar de los hechos.
Y que a medida que se iba acercando, el chillido se hacía más audible hasta convertirse en lo que verdaderamente resultó que era: un alarido descomunal con palabra incluida y todo.
"¡¡¡SILENCIO!!!", dicen que fue el grito que sonó por segunda vez en el aula de un quinto grado A, en el preciso instante en que el bicho comerruido se colaba invisiblemente por la ventana y, desde la O a la S, se devoraba el banquete.
"¡SILENCIO, SEÑORES!", dicen que volvió a sonar estrepitosamente en el aula antes de que el bicho pudiera tragarse el "silencio" anterior; ese que la maestra que había gritado con tanto entusiasmo a los alumno que no le prestaban atención.
Y que de glotón, nomas, de atolondrado, el monstruo no terminó de tragar uno, cuando trató de devorarse el siguiente con la boca llena y con tanta mala suerte (para él), que se atragantó hasta sentir que los ojos se le salían de las órbitas como dos huevos duros.
Cuenta esta leyenda que el bicho comerruidos empezó a toser y a toser como un descocido y que, como si en verdad se fuera descociendo se le empezaron a escapar del cuerpo todos los ruidos que había acumulado desde su llegada al barrio: voces, estornudos, chapoteos, bocinazos...
Que, como era natural, todas aquellas armonías liberadas se fueron esparciendo por el aula mientras los chicos se dedicaban a atraparlas, a meter las que podían en los bolsillos, en las cartucheras o en los tanques de la birome. Divertidísimos. Sin tener la menor idea de que en ese momento un monstruo se desinflaba para siempre.
Porque así es como cuentan en mi barrio que el bicho come ruidos cayó en desgracia. Derrotado por un grupo de alumnos que, aprovechando la ocasión, se apropió de una increíble variedad de sonoridades. Un barullo —a veces insoportable— que desde entonces cada uno saca del bolsillo para entretenerse cuando una clase le resulta aburrida, plomiza, interminable, insípida, incolora y esas cosas.
FIN ✿◕‿◕✿
